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Adulto mayor: ¿Cómo detectar y tratar la ansiedad?

Uno de los fenómenos naturales de la vida del ser humano es la ansiedad, esta se presenta a lo largo de la vida en distintas circunstancias.

En las familias las personas mayores son fuente de sabiduría, pues de ellos se reciben grandes consejos, apoyo y cariño. Hoy, 1 de octubre, se celebra el Día Internacional de las Personas de Edad, que se celebra los 1 de octubre, fecha elegida por las Naciones Unidas para darle visibilidad y sensibilizar a la población sobre el cuidado y la atención que necesitan los adultos mayores, en especial las que tienen implicancia con la salud mental.

Uno de los fenómenos naturales de la vida del ser humano es la ansiedad, esta se presenta a lo largo de la vida en distintas circunstancias, ya sea durante exámenes en la escuela, una cita romántica, una entrevista de trabajo o tener un ser querido enfermo, y esta se puede ir agudizando con el paso de los años.

Según el doctor Elmer Huertas en su columna en El Comercio, la ansiedad es frecuente en los seres humanos, pero cuando esos síntomas son constantes y se presentan incluso después de que la causa de la ansiedad se ha solucionado, llegando a alterar las rutinas diarias y la calidad de vida de la persona, se dice que se ha producido el llamado desorden de ansiedad.

El especialista señala que muchos de los síntomas de los desórdenes de ansiedad se confunden con los de otras enfermedades y que estos suelen ser comunes en gente de avanzada edad, por lo que se les ha venido a llamar “el gigante geriátrico silencioso”.

Del 10% al 20% de la población adulta mayor, estos desórdenes son dos veces más frecuentes que la demencia (8%) y de cuatro a ocho veces más frecuentes que la depresión (1%-3%) en personas que superan los 65 años.

Existen cinco tipos de desórdenes de ansiedad: el generalizado, las fobias, el trastorno obsesivo compulsivo, el síndrome del estrés postraumático y los ataques de pánico; los dos primeros son los tipos más frecuentes de trastorno de ansiedad en las personas mayores.

Los síntomas más frecuentes de ansiedad son la sensación de intranquilidad y de que algo inminente va a suceder, de sentirse amenazado, vulnerable e incapaz de controlar la situación que se vaya a presentar. También se puede experimentar falta de aire, dolor de pecho, dolor de cabeza o adormecimiento de manos y pies, síntomas comunes de otras enfermedades propias del adulto mayo, por ello, la ansiedad es muchas veces difícil de reconocer.

Existen ciertas condiciones que más predisponen a una persona de avanzada edad a presentar este problema como: ser mujer, tener fragilidad física y emocional, sufrir de algún tipo de enfermedad crónica, haber perdido soporte social, haber pasado por un trauma reciente, usar múltiples medicinas, vivir solo, tener menor educación formal, pensar que se tiene mala salud, tener limitaciones físicas que dificultan las actividades diarias, haber sufrido eventos adversos en la infancia y haber experimentado acontecimientos vitales estresantes.

Para detectar si se padece o no de este desorden se puede identificar ciertas características como: sufrir constantes preocupaciones en sus relaciones personales, sus finanzas o su salud, dificultad para controlar la preocupación, y los síntomas empiezan a interferir con su vida diaria.

Por otro lado, se presentan las fobias que se caracterizan por un miedo irracional a situaciones, objetos o actividades; la agorafobia es la más común de todas las fobias en gente mayor, por lo cual se evita los lugares públicos, las reuniones sociales y puede llegar al aislamiento social.

Si bien existen tratamientos para atender el trastorno de ansiedad, muchos tienen a usar los mismos medicamentos en jóvenes y adultos mayores, especialmente las benzodiacepinas, que causan muchos efectos secundarios en aquellos de avanzada edad. Sin embargo, de acuerdo a una revisión de 17 estudios, publicada en la revista “Psychology and Aging” de marzo del 2007, se encontró que el entrenamiento de relajación, la terapia cognitiva del comportamiento y la terapia de soporte fueron muy efectivas en el tratamiento de la ansiedad en el adulto mayor.

Huertas sostiene que la salud mental es un aspecto muy descuidado de la salud del ser humano. No es raro que cuando una persona –especialmente una mayor– presente síntomas físicos o corporales. En este sentido, la salud mental debe ser siempre explorada, de otro modo, desórdenes de ansiedad, depresión y demencia pueden no ser diagnosticados a tiempo y causar graves consecuencias a quienes lo padezca.