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Cómo sobrellevar una conversación difícil cuando no te gustan los conflictos

Evitar o retrasar una conversación difícil puede deteriorar las relaciones y crear resultados negativos en el entorno laboral y aunque no te sientas bien al principio, aprenderás mucho de la experiencia.

Un artículo publicado en el Harvard Business Review (HBR) te explica cómo afrontar conversaciones difíciles con otras personas:

No le tienes que caer bien a todos: Deja de preocuparte por ‘caer simpático’. Es normal desear ser querido, pero no siempre es lo más importante. Muestra interés en la conversación inclinándote hacia la conversación con una actitud abierta y un deseo genuino de aprender.

Expresa interés y respeto: El respeto y el interés genuinos producen más de lo mismo: respeto mutuo e interés compartido. Incluso cuando el tema es difícil, respeta el punto de vista de la otra persona, y espera reciprocidad.

Concéntrate en lo que estás escuchando: Las personas que evitan el conflicto a menudo pasan una gran cantidad de tiempo reformulando sus pensamientos. Enfócate en escuchar, reflexionar y observar. Reúne el mayor detalle posible y mantén un seguimiento.

Muestra una genuina atención y neutralidad: Esta actitud anima a la gente a elaborar. Para cada declaración que la otra persona haga, retroceda en lo dicho, para validar que entendiste todo correctamente.

Sé directo: Ve de frente al punto. Ten una discusión franca y respetuosa donde ambas partes hablen francamente sobre los detalles de un asunto. Habla con la gente honestamente y con respeto, crea relaciones mutuamente gratificantes, incluso cuando las conversaciones son difíciles.

Sé respetuoso: Hay situaciones en las que se deben considerar las diferencias culturales, edad y personalidad.

El tiempo es importante: En lugar de posponer una conversación para algún futuro ideal, pon las cartas sobre la mesa para que se pueda resolver el problema y seguir adelante.

Espera resultados positivos: Cuando tu atención se centra en resultados positivos y beneficios, cambiará tu proceso de pensamiento y tu diálogo interno a un lugar más constructivo. Como resultado, te sentirás más cómodo acercándote al compañero de trabajo que constantemente critica y se queja, o el colaborador que mantiene un bajo rendimiento.

No ignores las situaciones difíciles: Cuando se presenta la oportunidad de proporcionar retroalimentación negativa, es mejor abordar el conflicto de frente.