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Estilos de vida

¿Es mejor el consumo de azúcar o edulcorante?

Mucho se ha hablado de los problemas de salud derivados del consumo de azúcar y existen campañas internacionales que ayudan a concientizar a las personas del uso indiscriminado del considerado, por algunos, como el “veneno blanco”.

Pero uno de los impedimentos para reducir su consumo es la costumbre de las personas a los productos de sabores dulces intenso; sin embargo, los últimos años se ha visto sustituido el uso del azúcar por edulcorantes en refrescos, salsas, yogures, bollerías o reposterías que, para crear un nuevo nicho de mercado para gente “que se cuida”.

Ante esta situación la pregunta que surge a los nutricionistas diariamente es ¿Qué es mejor, echar azúcar o edulcorantes? Este hábito de reemplazar el azúcar por los edulcorantes, ha hecho que muchas personas usen de la misma manera indiscriminada los edulcorante, y hasta en mayores cantidades.

Según explica el dietista-nutricionista Pablo Zumaquero, en un informe publicado en el diario El País, lo mejor es no agregarle ningún tipo de sustancia para endulzar los alimentos que consumimos, pues debemos acostumbrar a los sabores reales de los alimentos.

No se ha visto que los edulcorantes artificiales causen daño a la salud en un consumo normal, no son cancerígenos ni provocan directamente ninguna enfermedad. Si se tratara de decidir, el especialista señala que el edulcorante tiene menos riesgos que el azúcar tomado siempre en unas cantidades normales.

Si bien los edulcorante no tiene calorías, o tiene muy pocas, no significa que sea inocuo o que no afecte a nivel metabólico. En un reciente estudio que comparaba la misma dieta de adelgazamiento con agua o con refrescos edulcorados, las personas que bebían agua perdieron más peso y acabaron siendo menos resistentes a la insulina (paso previo a largo plazo para el desarrollo de diabetes tipo 2) que los que tomaban el refresco.

Tanto el consumo de azúcar como de edulcorantes están extremadamente extendidos porque la facilidad para ser consumidos. Además, si bien en las etiquetas podemos ver la cantidad de azúcares totales de un producto, en el caso de los edulcorantes no es posible, ya que legalmente no hay que decir qué cantidad del mismo se añade.

Por otro lado,* al ser los edulcorantes más potentes en dulzor que el propio azúcar, la señal de placer que emiten es más potente, generando una recompensa cerebral que haga que se consuma más cantidad de producto*. Al menos en la consulta observamos que la gente “enganchada” a los refrescos light o zero supera con creces al “enganchado” al refresco normal.

Es cierto que podrían ser una estrategia de paso de un consumo alto de azúcar a un consumo nulo o muy reducido de la misma, pero no una solución definitiva al problema, pues se mantienen los mismos hábitos dulces con edulcorantes que el que se tenían con el azúcar.

Si bien a largo plazo debería reducirse su consumo, pueden servir como una buena estrategia para ir reduciendo productos azucarados hasta acostumbrarse al verdadero sabor del producto. Ante esta situación lo mejor es añadir uno mismo el edulcorante y no comprar con el edulcorante añadido para poder regular su consumo.

Fuente: El País