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Estilos de vida

¿Por qué nos cuesta tanto salir de la cama por las mañanas?

Para muchos la peor hora del día es la de salir de la comodidad de la cama y levantarse para iniciar las actividades diarias, y más en esta época del año, en la que nuestras camas terminan siendo un gran refugio contra las temperaturas bajas.

Pero no solo el frío nos llama a quedarnos en nuestras camas, según Juan Pareja Grande, responsable de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, explica que existen varias razones, entre ellas la denominada inercia del sueño, una tendencia natural en algunas personas, que propicia que el cambio del sueño a la vigilia sea un poco lento.

Otro razón, es que durante el sueño, los lóbulos frontales del cerebro están inactivos y al despertar puede ocurrir que se tarde un cierto tiempo en activarse y la persona se encuentra unos segundo sin voluntad ni razonamiento correcto y toma la decisión de seguir durmiendo.

Y por último, la tercera, es la r*egulación homeostática del sueño*, un sistema biológico que tiende a mantener el equilibrio, es decir, a procurar que uno duerma lo que necesita. Es decir, cuando uno ha descansado lo que necesita se despierta satisfecho e inicia rápidamente la vigilia, pero si no ha dormido lo suficiente, el sistema homeostático presiona para mantener un poco más de sueño.

Pero ¿qué podemos hacer para ayudar a nuestro organismo a mejorar nuestra higiene del sueño y con ello tener un sueño “reparador? Si bien las horas que debemos dormid es muy personal, dependiendo del código genético de cada persona, hay ciertas acciones que podríamos tomar en cuenta para tener un mejor descanso, según expertos:

- Mantener unos horarios de sueño y vigilia regulares.

- No consumir alcohol, café ni bebidas excitantes por la noche.

- No tomar sedantes ni estimulantes.

- Disponer de unas condiciones confortables en cuanto a temperatura, humedad, colchón y almohada en la habitación.

- No hacer deporte a partir de las 19 horas, pues aumenta la temperatura corporal e interfiere en la conciliación del sueño.

- No exponerse a luz intensa por la noche (discotecas, cines, etc.) ya que retrasa el inicio del sueño y acorta el periodo de descanso nocturno.

- No utilizar gafas de sol por la mañana, porque la luz natural de las primeras horas matutinas robustece los ciclos sueño-vigilia y facilita el descanso nocturno.

– Si es posible, no trabajar en turnos laborales cambiantes, que debilitan la regulación de los ciclos sueño-vigilia.

- Tomar una ducha al levantarse de agua tibia favorecerá la disminución de la temperatura corporal periférica y su redistribución, con lo que la inercia de sueño disminuirá.