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Gastronomía

Diez consejos para desperdiciar menos alimentos en casa

Cada año se desaprovecha en el mundo un tercio de la producción mundial de alimentos, lo que corresponde a 1.300 millones de toneladas, según estimo la Comisión Europea. En un estudio realizado en el 2015, se estimó que los desechos alimentarios en el Perú podría alimentar a 2.3 millones de personas, y es que, según datos del Ministerio del Ambiente, solo en Lima se produce un kilo de basura por persona al día.

Pero esta situación no es solamente alarmante en nuestro país, pues en España la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios (HISPACOP) informó que cada persona desperdicia más de medio kilo de alimentos a la semana.

Por su parte, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizó una encuesta que reveló que ocho de cada diez consumidores reconocen que tiran comida a la basura de vez en cuando: sobre todo frutas y verduras (cerca del 6% de los que compran), pero también bastante pan y bollería; y, en menor medida, carne y pescado. Malas prácticas como cocinar de más o tirar las sobras son las culpables de que en los hogares se concentre el mayor porcentaje de desperdicio (42%).

Pero para evitarlas a continuación te daremos algunas recomendaciones:

1. Hacer compras responsables

Un buen consejo cuando se va al mercado o supermercado es hacerlo con el estómago lleno para no comprar más de la cuenta e ir con una lista de compras teniendo en cuenta lo que realmente falta en casa, ayuda a no adquirir más productos que los necesarios.
No se debe caer en las promociones de 2×1 si no se tiene la posibilidad de congelar los productos o consumirlos antes de la fecha de caducidad.

2. Consumir los recortes

Al comprar la carne y el pescado podemos pedir los recortes, es decir las espinas y huevos, con los que se podrán hacer caldos para arroces y pastas.

Lo mismo se podrá hacer con las verduras, las cascaras de los alimentos que muchas veces consideramos desperdicios pueden ser útiles para enriquecer caldos, luego de un previo lavado para eliminar la tierra y sustancias químicas utilizadas por los agricultores.

3. Conservar bien los alimentos

Muchos alimentos se desechan por una mala conservación. Un truco muy útil es colocar de manera visible los productos que se deben consumir antes y colocarlos en recipientes herméticos, preferiblemente en tapers de plástico o vidrio con tapa.

4. Congelar

Según Francisco Jiménez Colmenero, investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Nutrición (ICTAN-CISC), en los estantes superiores del frigorífico se deben colocar los alimentos ya cocinados o recipientes con conservas sin acabar; en el centro, los productos lácteos, los huevos y los embutidos; y en el inferior, los alimentos crudos y perecederos.

El lugar ideal para las frutas y hortalizas en el frigorífico son los cajones mientras que las bebidas, leche, mantequilla y/o margarina, mermeladas o salsas deben colocarse en las vitrinas interiores de la puerta.

5. Congelar los alimentos

Si vemos que llega la fecha de caducidad del producto y no lo vamos a comer, una opción para no echar a perder los alimentos es congelarlos, esto también se puede poner en práctica con platos ya cocinados, incluidos caldos, lo que supone a la vez un ahorro de tiempo.

Las carnes y pescados que ya hayan sido congelados una vez pueden regresar a la cadena de frío una vez cocinados. Eso sí, los productos descongelados deben consumirse en menos de 24 horas.

6. Fecha de caducidad y de consumo

La OCU explica que la fecha de caducidad se indica en productos que son muy perecederos y con riesgo microbiológico: carnes y pescados crudos y frescos, que duran pocos días y donde puede haber bacterias patógenas. Una vez pasa la fecha de caducidad, el producto no debe consumirse, ya que hay riesgos de que se encuentre en mal estado.

Sin embargo, la fecha de consumo preferente se aplica a productos bastante más duraderos y que son estables. Una vez pasada esta fecha pueden haber perdido parte de sus propiedades, como presentar un sabor algo rancio, tener menos aroma o que este sea extraño, cambiar de textura, de color, pero no hay riesgo microbiológico.

7. Organizar el menú semanal

Tener un control de lo que se va a comer durante la semana ayuda a planificar qué alimentos necesitarás y hace que la tarea de realizar la lista de la compra sea mucho más fácil, esto será útil con los alimentos frescos como carnes, pescados, frutas y verduras, ya que son las que se echan a perder con mayor rapidez .

Y ayudará a tu bolsillo establecer un menú semanal es más saludable, ya que se programar lo que vamos a comer los alimentos elegidos están adaptados a las necesidades particulares.

8. Servir lo justo

Mide tus porciones, porque lo habitual es que si sobra comida en el plato la tires a la basura, mientras que si permanecen en la fuente o sartén donde se han cocinado, suelen ser guardadas para otras ocasiones.

Usa platos pequeños para disminuir las porciones de comida ingeridas, y si te quedas con hambre siempre puedes volver a servirte una porción más.

9. Aprovechar las sobras

Con las verduras sobrantes se pueden hacer purés o tortillas. Otra opción si no tenemos tiempo de cocinar para aprovechar las sobras es triturar alimentos como patatas y verduras, ya que estas pierden muchas propiedades al ser congeladas.
Fuera de casa también desperdiciamos alimentos, bien porque hemos pedido demasiada comida en un restaurante o bien porque las porciones son demasiado grandes. Para evitar malgastar los alimentos no debe darnos vergüenza pedir que nos pongan el resto de la comida para llevar, de lo contrario la tirarán.
Hacer compost
Si los alimentos sobrantes no se van a aprovechar en otras recetar ni se van a congelar o guardar, una alternativa eficaz para ellos es compostar. En unos meses, la descomposición natural generará abono para el huerto o la jardinería.

Entre los alimentos que se pueden utilizar para hacer compost están las cáscaras de huevo, las pieles de frutas, verduras y tubérculos, los posos de café incluso los filtros de papel y las plantas medicinales de las infusiones.

10. Compartir la comida

Repartir comida ya sea preparada o sin cocinar entre los familiares es una buena alternativa para que los alimentos no terminen en el cubo de la basura. Otra opción es repartirla a comedores sociales.

Plataformas como Olio, en Estados Unidos, o Foodsharing, en Alemania, luchan contra este desperdicio alimentario. Los usuarios comparten la comida que no quieren o no van a consumir, de manera que no se generan tantos residuos orgánicos.

Fuente: abc.es