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Moda y Belleza

Aprende cómo limpiar tus brochas de maquillaje y mantén sana tu piel

El correcto aseo de los implementos que se usan para aplicar el maquillaje sobre el cutis es indispensable para cuidar la piel y evitar que se produzca algún tipo de irritación o se generen infecciones en los poros de nuestro rostro.

Por ejemplo, las brochas para aplicarse los productos cosméticos deben ser lavadas con frecuencia, lo cual no solo ayudará a que mantengas un cutis sano, sino que las mantendrá en buen estado, lo que se verá reflejado en un mayor tiempo de uso.

Si bien hay una disputa entre las que defienden las brochas sintéticas frente a las que prefieren la fibra natural, ambas son buenas.

La mayoría de maquilladores llevan en su kit de brochas los dos tipos, una regla de oro es que: las brochas sintéticas funcionan mejor para aplicaciones líquidas porque no absorben el producto; mientras que las de fibra natural son preferibles para distribuir el producto en polvo.

Pero cual sea el material de las brochas, esta deben tener un cuidado especial. A continuación conocerás deis normas esenciales para limpiar bien las brochas, recomendadas por Julia Stewart, directora internacional de formación en Shiseido:

1. Limpia las brochas de base de maquillaje cada pocas semanas

Las brochas que se usan para aplicaciones líquidas o productos en crema, como base de maquillaje, corrector o iluminador, deben lavarse cada pocas semanas ya que la fórmulas se acumulan más rápido. Sí las usas con mucha frecuencia limpiarlas al menos una vez por semana.

2. Lava las brochas para polvos una vez al mes

Las brochas que se usan para fórmulas en polvo, como las sombras de ojos o los polvos bronceadores, se deben lacar una vez al mes. Si así lo haces, evitarás que las cerdas puedan llegar a dañarte la piel así como las mezclas caóticas de color, perderas movimiento, suavidad y flexibilidad.

3. Para las brochas de fibra natural, usa un limpiador suave

Usa champú normal con agua templada y elimina perfectamente de las cerdas los restos de aceite, polvo y ceras dejándolas limpias y secas. El objetivo de esta limpieza es librarse de las bacterias, no de las cerdas, por ello Intenta no presionar hacia abajo la cabeza de la brocha, porque podrían romperse las fibras más cortas y frágiles.

4. Las brochas sintéticas aguantan limpiezas más intensas

Con las brochas sintéticas puedes usar un lavavajillas líquido ecológico, con cuidado de aclararlo bien después. Si te resulta demasiado fuerte, prueba con una pastilla de jabón, pero la técnica tendrá que ser más rigurosa para que salgan bien todos los restos de aceite y ceras.

5. Adapta tu método de lavado al tamaño de la brocha

La mejor forma de lavar las brochas es hacerlo en la palma de la mano. Para las brochas más grandes, masajea las cerdas con la cabeza de la brocha mirando hacia abajo; y para las pequeñas, pon un poco de limpiador en la palma de la mano y frota suavemente con cuidado de no doblar la base de las cerdas y enjuaga con abundantemente hasta que el agua salga limpia.

6. Seca las brochas boca abajo

Una vez enjuagadas escurre suavemente el agua, envuélvelas en papel de cocina y aprieta despacio. Para incrementar la vida útil de tus brochas, es importante que la virola (la base de metal de la brocha) esté siempre seca.
Ahora pon en práctica estos consejos y cuida tu piel y tus artículos de belleza.

Fuente: vogue.es