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Moda y Belleza

Errores más frecuentes al aplicar la base de maquillaje

La búsqueda de un rostro con un tono unificado, sin imperfecciones y de aspecto natural es uno de los objetivos que toda amante de al maquillaje persigue, pero cuando llega el momento de poner en práctica, se vuelve un gran desafío.

Y es que conseguir que el maquillaje luzca impecable, no siempre resulta un proceso sencillo y es que muchas veces por el afán de llegar al cutis deseado se cometen algunos errores que te dejan el rostro con un acabado superficial.

Por este motivo, te diremos a continuación algunas cosas que no debería hacer al aplicarte la base:

1. Probarla en la muñeca para elegir el tono

Este gesto tan habitual en la sección de productos de belleza, es el primer paso para estropear nuestro maquillaje. Pues, bajo ningún concepto, se debe probar una base en un lugar que no sea el rostro (o, si se lleva ya maquillado, en el cuello), ya que es la manera de estar segura de que el color es el adecuado.

Evita la tentación de escoger uno más oscuro que la piel para “darle vida” al rostro. Este es un error de principiante más extendido de lo que parece, ya que los bronceadores y coloretes son los encargados de aportar una buena cara, no la base. Ésta debe utilizarse solamente para unificar la tez y embellecerla.

2. Esa fórmula no está hecha para ti

Hay que saber elegir la textura conveniente según el tipo de piel. Las pieles secas deben buscar acabados ligeros, de cobertura translucida e hidratantes, que mantengan la humedad y no se cuarteen y tienen prohibidas aquellas que se presentan en formato mousse, porque contribuyen a la sequedad, remarcando además las zonas con arrugas.

Lo mismo sucede con las bases en polvo, que, paradójicamente, tampoco consiguen funcionar en las pieles grasas (debido a la oxidación de sus aceites). Mientras que, las pieles normales son las que más se beneficiarán de sus características.

En el caso de las categorizadas como mixtas y grasas, siempre se debe localizar en la etiqueta del producto las dos palabras mágicas: oil free (libre de aceites). Junto a este requisito imprescindible para controlar la secreción de grasa, está el otro gran objetivo para este tipo de pieles. Que la base permanezca asentada y dure el mayor tiempo posible.

3. El orden de los factores

¿Primero la base y después las sombras? Puede que al principio resulte raro, pero si se sigue este orden los resultados son más que notables. Maquillando primero los ojos y después el rostro, se consigue que todo el residuo que cae en la zona de las ojeras y las mejillas, proveniente de las sombras (o de posibles manchas de máscara de pestañas), pueda ser eliminado.

De este modo, la base queda infinitamente más luminosa, sin restos de pigmento que la empañen y la apaguen.

4. ¿Por qué tanta cantidad?

Es lógico desear que la base cubra los puntos débiles de nuestra piel, pero abusar con una dosis excesiva va a solucionar nada. En primer lugar, las zonas con rojeces o granitos deben ser trabajo del corrector, luego aplicar la base con mesura.

Lo mejor es comenzar con una capa ligera, e ir añadiendo más en las zonas donde sea necesario. Lo mismo sucede a la hora de sellarla con polvos matificantes. Si bien son una de las claves para controlar los brillos, un exceso puede restar luz al rostro.

Y teniendo en cuenta que la nueva obsesión es la “Glass Skin” (una tez resplandeciente como el cristal), el efecto empolvado pierde adeptas. La solución es situar los polvos únicamente en las zonas donde suela aparecer la grasa.

5. Deberías aplicarla con qué herramienta

En los últimos años se han dado a conocer una gran cantidad de herramientas para trabajar la base de maquillaje con un mejor acabado.

Primero fueron las brochas “mofeta”, ideales para construir un acabado natural, luego las de “lengua de gato”, más planas que las anteriores y con un efecto más cubriente, pero más susceptibles de marcar el trazo. Más tarde se desató la fiebre de las esponjas estilo Beauty Blender, las mejores para crear un acabado difuminado, tipo aerógrafo, donde el trazo no se perciba. Su problema es que absorben más cantidad de producto.

Tras ellas, el nuevo objeto de deseo fueron las brochas ovales, que llegaron de la mano de Artis. Sus puntos fuertes son, la rapidez a la hora de extender la base y su capacidad para borrar el trazo. El acabado que logran es realmente homogéneo, aunque resulta difícil acceder a las áreas más pequeñas del rostro (a no ser que se adquiera toda la colección, que contiene diferentes tamaños).

En cualquier caso, aquí sólo vale la prueba-error, hasta localizar cuál se maneja mejor y se adapta más fácilmente a cada tipo de piel. Y recuerda, elijas la que elijas, no cometas este error de: cortar la base a la altura de la mandíbula. Es una súplica: difumínala hasta el cuello.

Y un consejo final. Si la piel no está bien preparada, ninguna de estas recomendaciones surtirá efecto. El mundo de los primers y los sprays fijadores del maquillaje está habitado por los mejores aliados para tu base.

Fuente: El País