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Mitos para perder peso que no deberías creerte

La búsqueda constante de los mejores métodos para adelgazar y perder esos kilos de más, llevan a muchas personas a recurrir a diversos mitos, los cuales hay para todos los gustos como plantas adelgazantes, remedios naturales, adelgazantes o laxantes. Pero la gran pregunta de siempre es: ¿realmente funcionan?.

En el libro ‘Alimentación: falsos mitos y engaños del marketing’, de las médicos-psicoterapeutas Roberta y Simona Milanese, se busca acabar con las ideas preconcebidas para adelgazar como que hay que contar las calorías para reducir esos kilos de más.

Pero estas y otras ideas serán aclaradas a continuación:

– Para adelgazar tengo que comer menos. Esta es una idea en la que se basan casi todas las dietas basadas en contar calorías, pero presenta varias contradicciones. En primer lugar, reduce la enorme complejidad del control de peso en un a una ecuación simple y simplista, que asume que tenemos control en las calorías que injerimos y gastamos durante el día. Una teoría que, además de ser culpabilizadora, es reductiva en extremo (…).

Pero, la cuestión no es: «Si como más de lo que consumo, engordo», sino «Si mi metabolismo me empuja a engordar, entonces comeré más (estaré más hambriento) y consumiré menos (se ralentizará el metabolismo basal)»”. Por eso, explican las expertas en el libro, las dietas hipocalóricas (bajas en calorías) no son la solución; sino reequilibrar nuestro metabolismo para que funcione correctamente.

– Alimentos ‘adelgazantes’ que nos ayudan a perder peso. Según las expertas, la clave está en descifrar el significado de ‘light’. Estos alimentos suelen ser ricos en aditivos, tienen un valor nutricional mínimo o nulo, tienen menos grasa pero más azúcar y, por ser ‘light’, tendemos a comer más. Algunos investigadores señalan que algunas bebidas endulzadas artificialmente con 0 calorías, tienen a hacernos engordar, pues aumentan el apetito y nos empujan a comer más, además, aumentan la absorción de los azúcares que injerimos con la bebida.

– Las grasas engordan. Reducir las grasas conduce a engordar de manera casi inevitable. El consumo de dietas bajas en grasas típicas tendrá un mayor consumo de carbohidratos y alimentos sin fibras y con un índice alto glucémico, es decir el que nos ayuda a clasificar los alimentos según su impacto sobre el nivel de glucosa en sangre después de consumirlos. Con este tipo de dieta estamos ingiriendo grandes cantidades de azúcares con un índice glucémico muy alto, sin compensarlos con fibra, grasas y proteínas, que causan picos de insulina sin sentido, favoreciendo tanto el aumento de peso como la pérdida de la salud”.

– ¿Y si los edulcorantes engordasen en lugar de adelgazar? La relación entre el uso de edulcorantes, el peso y la salud es uno de los grandes temas de debate. Una montaña de datos cada vez más creciente indica que estos productos no son necesariamente mejores que el azúcar, pues los edulcorantes, naturales o artificiales, no aportan ventajas significativas para el control de peso ni la salud. Su extrema dulzura también nos acostumbra al sabor artificialmente dulce, favoreciendo una vez más el consumo, ya excesivo, de azúcares

– Para estar en forma debo estar delgada. La equivalencia de peso y la forma física, representa uno de los mitos psicológicos más difíciles de desacreditar. Tenemos la idea de que hay un “peso adecuado” al que todos debemos llevar, peor en el campo nutricional, el peso se indica mediante el Índice de Masa Corporal (IMC), que se obtiene al dividir el peso en kilos de la persona por el cuadrado de la altura expresada en metros, que sirve para clasificar el peso en: normal, peso bajo, sobrepeso y obesidad.
A veces el peso se convierte en una verdadera obsesión, por ello debemos tener consciencia de las verdades y mentiras que se dicen sobre adelgazar para no dañar nuestra salud.