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Salud

Arrugas profundas en la frente alertarían sobre riesgos de enfermedades cardíacas

Las arrugas no solo son un problema estético, para muchas personas, sino que serían una de las principales señales para identificar a pacientes con alta probabilidad de sufrir de enfermedades cardíacas, sugirió un reciente estudio que sostiene que las arrugas profundas en la frente podrían indicar un mayor riesgo de mortalidad cardiovascular.

Yolande Esquirol, la autora del trabajo, profesora asociada de salud ocupacional en el Centro Hospitalario Universitario de Toulouse, en Francia, explicó que “no se puede ver o sentir factores de riesgo como el colesterol alto la hipertensión”; sin embrago, “las arrugas de la frente como marcador porque es muy simple y visual, solo con mirar la cara de una persona podría sonar una alarma, entonces podríamos dar consejos para reducir el riesgo”, sostuvo la experta.

El trabajo que fue presentado la semana pasada en el marco del congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, celebrado en Alemania, aclara que la señal de alarma estaría dada por el hecho de tener muchos surcos profundos en la frente, más de lo esperable para la edad de la persona.

El riesgo de enfermedad cardíaca aumenta a medida que las personas envejecen, pero el estilo de vida y las intervenciones médicas pueden mitigarlo. El desafío es identificar a los pacientes de alto riesgo lo suficientemente temprano como para poder hacer la diferencia. El consejo médico podría incluir cambios sencillos en el estilo de vida, como hacer más ejercicio o comer alimentos más saludables.

Según los autores del estudio, investigaciones previas habían analizado diferentes signos visibles del envejecimiento para ver si podían presagiar enfermedades cardiovasculares. Mientras que las patas de gallo no mostraron ninguna relación, sí se detectó un vínculo entre la calvicie masculina, los pliegues del lóbulo de la oreja, xantelasma (bolsas en los párpados) y un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, pero no con un mayor riesgo de morir.

Asimismo, los investigaron encontraron un marcador visible, como las arrugas horizontales de la frente, para ver si tenían algún valor para evaluar el riesgo cardiovascular en un grupo de 3.200 adultos. Los participantes, que eran todos sanos y tenían 32, 42, 52 y 62 años de edad al comienzo del estudio, fueron examinados por médicos que asignaron puntajes según el número y la profundidad de las arrugas en sus frentes. Una puntuación de cero significaba no tener arrugas, mientras que una puntuación de tres significaba numerosas arrugas profundas.

Para el estudio, los participantes fueron seguidos durante 20 años, durante los cuales 233 murieron por diversas causas. De estos, 15.2% tuvieron puntajes de dos y tres arrugas; 6.6%, uno; y 2.1% no tenía arrugas.

De esta manera, se encontró que las personas con puntaje uno tenían un riesgo ligeramente mayor de morir de enfermedad cardiovascular que las personas sin arrugas. Los que tenían puntuaciones de dos y tres tenían casi 10 veces el riesgo de morir en comparación con las personas con arrugas cero, después de los ajustes por edad, sexo, educación, tabaquismo, presión arterial, frecuencia cardíaca, diabetes y niveles de lípidos.

“Cuanto mayor es el puntaje de arrugas, mayor será el riesgo de mortalidad cardiovascular”, explica la autora. No obstante, aclaró, que los surcos en la frente no son un método mejor para evaluar el riesgo cardiovascular que los existentes, como la medición de la presión sanguínea y los perfiles de lípidos, pero podrían levantar una bandera roja más temprano, a simple vista.

Los expertos aún desconocen la razón de la relación, que persistió incluso cuando se tuvieron en cuenta factores como la tensión laboral, pero creen que podría estar vinculado con la aterosclerosis o el endurecimiento de las arterias debido a la acumulación de placa. La aterosclerosis es uno de los principales factores de riesgo para sufrir infartos y otros eventos cardiovasculares.

“Las arrugas en la frente pueden ser un marcador de aterosclerosis”, explica la investigadora. Es que los cambios en la proteína del colágeno y el estrés oxidativo parecen jugar un papel tanto en la aterosclerosis como en las arrugas. Además, los vasos sanguíneos en la frente son tan pequeños que pueden ser más sensibles a la acumulación de placa, lo que significa que las arrugas podrían ser uno de los primeros signos de envejecimiento de los vasos.

“Esta es la primera vez que se establece un vínculo entre el riesgo cardiovascular y las arrugas en la frente, por lo que los hallazgos deben confirmarse en futuros estudios”, advierte Esquirol.
Fuente: Clarín