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Salud

Avergonzar a los niños con sobrepeso solo empeora las cosas

2017-11-23 11:31:00

Mucho hablamos de los malos hábitos alimenticios y como estos afectan la salud no solo de grandes pero también de los más jóvenes. Lamentablemente, el cómo afrontamos esta situación frente a los niños debe ser tomado con mucho cuidado y evitar avergonzarlos o estigmatizarlos innecesariamente.

Por eso, la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP) comenzó a ofrecer orientación para ayudar a padres, maestros, autoridades escolares y a los pediatras para ayudar a los niños con sobrepeso y obesos sin hacerlos sentirse mal sobre sí mismos.

Con frecuencia, la gente cree que al avergonzar a una persona o a un niño con sobrepeso pueden motivarles a hacer cambios positivos en sus vidas. Pero sin duda eso no es lo que sucede.

Los especialistas de la AAP indican que en lugar de motivar a los niños, el estigmatizarlos puede empeorar la obesidad al hacer que los niños sean menos propensos a participar en actividad física o buscar atención para su salud. También hace que los atracones de comida y el aislamiento social sean más probables. El estigma del peso puede afectar de forma dramática a la calidad de vida de los jóvenes.

¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a sus hijos con sobrepeso a tratar con otros niños y con los medios, o quizá incluso a manejar su propia negatividad?

En primer lugar, es probable que los padres sientan la necesidad de corregir las conductas peligrosas con rapidez, anotó Pont. Los padres podrían por defecto realizar conductas que aprendieron mientras crecían, y decir cosas como “No comas eso. Vas a engordar”.

“Eso hace que el niño se sienta mal, y definitivamente no le motiva a lavar unas verduras para hacer una ensalada”, comentó Pont. Los padres deben tener cuidado con sus palabras, dijo, y deben ayudar al niño a realizar cambios pequeños.

“Deje que su hijo guíe la nave y elija qué quiere cambiar. Quizá la familia (sí, la familia, para no aislar al niño) comience a comer más frutas y verduras”, dijo Pont.

“Abordar el tema del peso de forma empática y sensible es esencial. No llame al niño gordo ni obeso. La meta es motivar el cambio conductual para mantener una buena salud”, planteó.

Ambos expertos dijeron que es buena idea implicar al médico del niño.

A veces el niño en realidad no tiene que perder peso, dijo Pont. Si puede evitar el aumento de peso, su peso podría normalizarse al crecer. Los niños todavía están construyendo huesos y músculos, y es importante que obtengan la nutrición adecuada para lograrlo. El pediatra puede ayudarle a averiguar qué pasos su hijo debe tomar para vivir una vida más sana, anotó.

Artículo por HealthDay

Fuentes: Stephen Pont, M.D., M.P.H., founding chair, American Academy of Pediatrics Section of Obesity’s Executive Committee, and assistant professor, University of Texas Dell Medical School, Austin; Chris Karampahtsis, M.D., M.P.H., child, adolescent and adult psychiatrist, NYU Winthrop Hospital, Mineola, N.Y.; Nov. 20, 2017, Pediatrics