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Día Mundial del Alzheimer: ¿Qué hábitos alimenticios ayudan a la prevención?

Mantener un estilo de vida saludables, una buena alimentación, realizar ejercicios con regularidad mejorará el desempeño de nuestro cerebro.

El Alzheimer es una enfermedad que aumenta su incidencia con el pasar de los años y si bien no tiene cura hay factores de riesgo que podrían ayudar desencadenar su desarrollo con mayor rapidez, por ellos es importante adoptar diferentes hábitos saludables para prevenir o retrasar su aparición.

Para la doctora Cecilia Paz Schaeffer, neuróloga y endocrinóloga del Hospital San José del Callao, el Alzheimer se “debe tratar de prevenirse a través de un estilo de vida saludable eliminando el tabaco, controlando los niveles de colesterol, las cifras de presión arterial, de glicemia y el peso”.

Otros aspectos importantes son evitar lo golpes en la cabeza, tener una alimentación saludable, practicar ejercicio físico regular, mantener una interacción social y entrenar la memoria, precisó la especialista.

Los hábitos alimenticios saludables son indispensables para reducir el riesgo de sufrir esta enfermedad, y otros trastornos neurológicos. A continuación te diremos siete prácticas, recopiladas por la página 24horas, que debes tener en cuenta para retardar o evitar el Alzheimer:

1. Minimizar el consumo de grasas saturadas y grasas trans

Estas grasas “malas” tienden a aumentar los niveles de colesterol en la sangre, estimulando la producción de las peligrosas placas de beta-amiloide en el cerebro, las cuales son características de la enfermedad.

Las personas que consumen en su mayoría grasas saturadas tienen el triple de riesgo de desarrollar Alzheimer.

2. Verduras, legumbres, frutas y granos deben ser básicos en su dieta

Estos alimentos son ricos en vitaminas y minerales que protegen el cerebro, como la vitamina B6 y el ácido fólico. Un alto consumo de frutas y verduras se asocia con un menor riesgo de deterioro cognitivo. Además, reduce el riesgo de sufrir de obesidad y diabetes del tipo 2, dos patologías que podrían jugar un papel importante en el padecimiento de Alzheimer.

3. Consume al menos 5 miligramos de vitamina E al día

Este antioxidante ayudará a reducir los riesgos de padecer de Alzheimer y puede ser fácilmente adquirida consumiendo un pequeño puñado de nueces o semillas, o comiendo mangos, papayas, paltas, tomates, pimientos rojos, espinacas y panes y cereales enriquecidos.

4. Consumir suplementos de vitamina B12

Obtener cantidades adecuadas de esta vitamina B (aproximadamente 2. mcg. por día), que se encuentra en productos de origen animal y los alimentos enriquecidos, ayuda a reducir los niveles de homocisteína, un aminoácido relacionado con el deterioro cognitivo.

Los adultos mayores con niveles elevados de homocisteína y problemas de memoria, los suplementos de vitamina B mejorarían la memoria y reducirían la atrofia cerebral.

5. Evite consumir multivitaminas con hierro y cobre, a menos que se lo indique un médico

La mayoría de las personas tienen niveles adecuados de estos metales a través de su dieta, y la ingesta en exceso de ellos se relación con problemas cognitivos.

6. Evite cocinar con ollas y sartenes de aluminio

Se recomienda utilizar ollas y sartenes de acero inoxidable o utensilios de cocina de hierro.

Si bien el uso del papel aluminio para envolver alimento aún se está investigando, datos preliminares sugieren que podría contribuir a problemas cognitivos.

7. Caminar enérgicamente tres veces a la semana durante al menos 40 minutos

Las investigaciones sugieren que el ejercicio aeróbico regular puede reducir el riesgo de demencia en un 40 a 50%.

Por otro lado, hay ejercicios mentales que se pueden realizar para entrenar el cerebro y así sacarlo de su uso funcional, promoviendo la activación de partes que se encuentren dormidas y estimularlo.

  • Bañarse con los ojos cerrados, por lo menos una vez a la semana: sólo con el tacto, localice el jabón, shampoo, ajuste la temperatura del agua, etc. Esto con el fin de reconocer nuevas texturas y potencializar los sentidos.
  • Usar la mano que sea menos hábil: la izquierda para los diestros, o la derecha para los zurdos; para escribir, comer, cepillarse los dientes, peinarse, abrir un cajón, manejar el mouse del computador, abrir y cerrar la llave del agua, etc.
  • Hacer ejercicios con los dedos de las manos: unir la yema del pulgar con los demás dedos y repetir varias veces. Esto ayuda a que los dos hemisferios cerebrales se conecten.
  • Movimientos cruzados: sentado en una silla, levante la rodilla derecha y tóquela con la mano izquierda, y viceversa. Se aconsejan series de 10 repeticiones.
  • Cambie la ubicación de las cosas: al saber dónde está todo, la mente construye un mapa y se evita esfuerzos.
  • Hacer crucigramas, rompecabezas, sudokus o cualquier otro juego que inviten a pensar.
  • Caminar de espalda, puede ser en la casa donde no haya peligros.
  • Usar el reloj en la mano contraria a la que normalmente lo usa.
  • Vestirse con los ojos cerrados.
  • Leer en voz alta.
  • Ver las fotos al revés, de cabeza para abajo.
  • Cambiar de ruta para ir de la casa al trabajo.

Todas las ideas anteriores tienen algo en común que buscan sacarte de la rutina. Las actividades rutinarias hacen que el cerebro funcione automáticamente y requiera un consumo mínimo de energía, así que no hay fabricación de neurotrofinas, las cuales favorecen la memoria y su producción depende de cuan activas sean las células del cerebro.