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Salud

Estos son los peligros para la salud del Síndrome de Alimentación Nocturna

Muchas personas no desayunan ni almuerzan y picotean todo el día, sin tener en cuenta las calorías y cuando llegan a casa cenan alimentos ricos en grasas, sin imaginar las graves consecuencias para su salud que puede traer estos malos hábitos, como desarrollar enfermedades agudas o crónicas, como úlceras pépticas o gastritis, entre otras dolencias.

Además, la ingestión de grandes cantidades de alimentos al finalizar el día provoca problemas de sueño, obesidad y diabetes, por las altas dosis de lípidos y carbohidratos.

Pero existen dos tipos de personas que comen tarde: uno de ellos que lo constituyen gente sana que por distintas razones se ve obligada a hacerlo y el otro lo integran individuos que sufren ciertos problemas de índole psicológica o psiquiátrica, estimó dietóloga principal del Sistema de Sanidad de Moscú, Antonina Starodúbova.

En la medicina esta última condición se califica como uno de los trastornos del comportamiento alimentario. Incluso existe un término especial: Síndrome de Alimentación Nocturna, o también llamado Síndrome del Comedor Nocturno (NES).

Este síndrome se trata de un desorden alimentario que afecta alrededor del 2% de la población mundial. Fue descrito por primera vez en 1955 y se analiza desde el punto de vista de los trastornos psicológicos.

Una de las principales características de dicho trastorno es que la persona que lo sufre ingiere una gran cantidad de calorías en la cena, incluso se despierta por la noche para comer. Durante la mañana, presenta anorexia matinal, es decir, prácticamente no come; y durante el resto del día, hasta llegar la noche, ingiere pocas calorías. NES causa serios problemas de salud, por lo que es necesario tratarlo lo antes posible.

La obesidad y los fallos del metabolismo son solo parte de las complicaciones de este modo de vida. Según las recientes investigaciones, mientras menos tiempo haya pasado desde la última comida hasta que la persona se duerma, mayores son los riesgos de contraer algunas formas de cáncer.

Por otro lado, el narcólogo Oleg Búzik, señaló que algunas personas optan por comer de forma abundante de noche “para poder con su aflicciones; luego sienten una culpabilidad adicional por lo excesivamente ingerido y la cubren nuevamente con la comida”. La soledad puede ser un factor desfavorable añadido que impulsa la ingestión nocturna excesiva.

En la noche las personas pierden el control de la cantidad de alimentos consumidos. “Dejan de funcionar los denominados barorreceptores”, explicó el experto. Las ganas insuperables de comer en esta situación pueden ser calificadas de “una enfermedad adictiva” con “todos los indicios de la drogadicción”, opinó Búzik. “Es un estado muy hipertrófico, que se mantiene constantemente en la conciencia y no deja pensar en otra cosa”.

Esta dependencia se desarrolla, como las demás, en particular a causa de problemas psicológicos acumulados, que la persona es incapaz de resolver por sí sola: una situación que debe ser abordada por un especialista.

El tratamiento de esta patología puede requerir una intervención multidisciplinar con distintos profesionales: dietista, endocrino y psicólogo o psiquiatra