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Salud mental: Diez recomendaciones para superar una depresión

La depresión es una enfermedad grave y común que afecta tanto mental como físicamente. Aunque para muchos sea tomadas a la ligereza y sea confundido con sentirse apático, cansado o triste, la psicóloga Verónica Corsini, de Fundadora de Psyquia, explica que es fundamental saber que la depresión se caracteriza por un conjunto de síntomas relacionados con el mundo afectivo, cognitivo y emocional de las personas.

La especialista advirtió en la página ABC que ninguna depresión es igual a otra, ya que está ligada a la subjetividad de cada persona. “Hay tantos tipos de depresión como individuos. Aunque aparentemente los síntomas sean parecidos, las causas (endógenas o exógenas) siempre van a tener que ver con la interpretación que hace cada uno de lo que le pasa”, señaló.

Por ello, las medicaciones y tratamientos deben estar sujetos a estas características, y lo que le viene bien a una persona, no necesariamente beneficia a otras. “Cada caso debe ser analizado por un especialista para que sea él el que determine la idoneidad de un tratamiento, siempre que sea necesario”.

Sin, embargo, de un modo generalizado, la psicóloga aporta diez recomendaciones que pueden favorecer la superación de esta enfermedad:

1. Aprender a pedir ayuda

La depresión necesita un tratamiento específico y cuanto antes se pida ayuda, menos anquilosado estará el conflicto y más fácil será su tratamiento.

Por ello, lo primero sería hablarlo con algún familiar y/o amigo. Esto es importante para admitir el problema poniéndolo en voz alta y estar dispuesto a recibir apoyo de los demás.

Después de este paso, es fundamental buscar ayuda profesional y acudir al centro de salud más cercano o llamar a algún especialista (médico o psicólogo) que nos pueda atender para valorar la situación.

2. Realizar un buen diagnóstico

Sobre esta enfermedad se opina mucho en la calle, lo cual puede ser muy dañino para la persona que la sufre y, por eso, es esencial realizar un exhaustivo diagnóstico con un profesional que pueda y quiera escuchar todos los problemas de la persona que tiene enfrente.

Es necesario valorar todas la áreas que están afectadas por la enfermedad (afectivas, cognitivas, sociales, perceptivas…) para poder recomendar el tratamiento más adecuado para cada uno. Resulta extremadamente necesario valorar el riesgo de suicidio en casos muy graves.

3. Tratamiento psicológico y farmacológico

Los tratamientos suelen llevarse a cabo mediante un psicólogo psicoterapeuta y un médico psiquiatra (en el caso de que en el diagnóstico fuese necesaria medicación). La combinación de ambas da muy buenos resultados ya que buscan que la persona pueda sentirse nuevamente ella misma entendiendo lo que le ocurre y buscando nuevas soluciones frente a la vida.

4. Terapia de grupo

La terapia de grupo suele funcionar muy bien en estos casos. No solo por el hecho de poner en palabras y compartir con los demás experiencias propias hace que uno mismo pueda ver las cosas desde otra perspectiva, sino también porque el grupo en sí moviliza aspectos profundos de las personas al percibir maneras distintas del manejo de los problemas y crea vínculos.

5. Actividad y cuidado físico

Las personas que sufren esta enfermedad suelen estar apáticas, con desánimo y pesadumbre. Una buena actividad física mejora la relación que tiene la persona con su propio cuerpo, le crea una rutina que le otorga un cierto orden, le proporciona unas endorfinas que mejoran su estado de ánimo y, además, le abren la posibilidad de poder aprender nuevas facetas propias, ya sea a solas o en grupo.

El cuidado físico y la higiene diaria son muy importantes para aprender a mirarse de otro modo.

6. Talleres y/o actividades de ocio

En algunos hospitales de día o Centros de Salud se ofrecen talleres donde las personas pueden acudir a realizar alguna actividad que les mantenga con la mente activa. Esto es ideal para combatir el enlentecimiento del pensamiento, sentimiento de inutilidad y unas fantasías muchas veces terribles, entre otras cosas, que produce la depresión. Se recomienda realizar actividades novedosas y que nos gusten, donde podamos aprender algo nuevo o enseñar a otros lo que ya sabemos, es muy motivador.

7. Formación y apoyo al familiar

Para poder sobrellevarla y ayudar a la persona deprimida es fundamental que los familiares estén informados acerca de la enfermedad y que tengan las herramientas básicas para poder contener en momentos de crisis y apoyar y animar en otros momentos.
La terapia familiar está recomendada en algunos casos donde la depresión se esté reforzando o generando a través de los vínculos y dinámicas familiares de los miembros.

8. Relaciones interpersonales

La satisfacción personal y la felicidad están estrechamente ligadas a dos factores: la interpretación que damos a la realidad y la calidad de los lazos afectivos. Por este motivo, es muy recomendable fomentar las relaciones con los demás, salirse de uno mismo y poder aprender, escuchar e integrar cosas del mundo exterior y de los demás.

9. Orientación laboral

El trabajo es una parte crucial de nuestras vidas y muchas veces incide en la depresión. Es importante cuidar el trabajo, cambiar aspectos que no nos gusten de él o pensar en buscar otro si el que tenemos no es el que queremos. En otros casos, es justamente la falta de trabajo la que aumenta los niveles de depresión y ansiedad. Buscar ayuda y orientación laboral en estos casos.

10. Mantener todo lo anterior

Todas estas recomendaciones forman parte de un proceso y, por lo tanto, la constancia, la perseverancia y la paciencia son claves para la superación. Para superar una enfermedad, no sólo basta con querer hacerlo, sino que es necesario hacer un esfuerzo para conseguirlo. Se debe pedir ayuda, escuchar las recomendaciones de los profesionales, dejarse ayudar y ayudarse a uno mismo.

Fuente: ABC.es