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Síndrome Metabólico: ¿qué es y cómo afecta nuestra salud?

El Síndrome Metabólico es la conjunción de varias enfermedades o factores de riesgo en un mismo individuo que aumenta la probabilidad de desencadenar patologías que podrían ser mortales, como enfermedad cardiovascular o diabetes tipo 2, ataques cardíacos, entre otras.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la única forma de prevenir y combatir esta amenaza que se ha convertido en una epidemia a nivel global es trabajar día a día para llevar y mantener un estilo de vida saludable.

Ruben Mühlberger, médico especialista en Anti-Aging y medicina regenerativa, afirmó a Infobae que el Síndrome Metabólico es una señal de advertencia temprana, pues manifiesta indicadores que los médicos definen como “factores de riesgo”, que se manifiestan en todo nuestro metabolismo y son la señal que podríamos llegar a tener graves problemas de salud.

Información de American Heart Association señala que el 25% de la población mundial padece este síndrome, además el 98% de los que lo sufren viven en países industrializados y que el 87% de ellos tiene obesidad.

Para la Federación Internacional de Diabetes, se denomina Síndrome Metabólico al conjunto de alteraciones metabólicas constituido por la obesidad de distribución central, la disminución de las concentraciones del colesterol unido a las lipoproteínas de alta densidad (cHDL), la elevación de las concentraciones de triglicéridos, el aumento de la presión arterial (PA) y la hiperglucemia.

Generalmente se manifiesta cuando 3 o 5 factores de riesgo actúan en forma conjunta como la obesidad abdominal, aumento de la presión arterial, niveles altos de azúcar en la sangre, niveles bajos de colesteros HDL, niveles altos de triglicéridos, lo cual aumenta las posibilidades de contraer enfermedades fatales y mortales a medio plazo y corto plazo, como diabetes tipo 2, hipertensión arterial y cardiopatías.

Además, el Síndrome Metabólico tiene la capacidad de afectar los riñones, ya que se asocia a microalbuminuria y filtración de proteínas en la orina. Otros problemas asociados al síndrome metabólico incluyen: hígado graso, apnea obstructiva del sueño, acantosis nigricans, hirsutismo, síndrome de ovario poliquístico, xantomas o xantelasmas (común en los pacientes con dislipidemias), dolor en el pecho o dificultad para respirar y un aumento en el riesgo de demencia en ancianos.

Para prevenir esta silenciosa enfermedad se deberá cambiar pequeños hábitos y costumbres como llevar una alimentación orthomolecular (rica en nutrientes esenciales, baja en carbohidratos y nula en alimentos industrializados), realizar ejercicios (mínimo una caminata de 30 minutos) a diario. Lo cual lo ayudará a bajar de peso y ganar salud en pocos tiempos, señaló el especialista.

Evita sufrir de este síndrome con estas 15 recomendaciones del especialista en medicina orthomolecular:

1. Realizar las 4 comidas principales y agregar colaciones, evitando tener periodos largos de ayuno. Este tipo de distribución calórica evitara ingestas entre horas, manteniendo un metabolismo activo.

2. Sustituya las técnicas culinarias que aporten calorías a los alimentos, como la fritura, el empanado o el rebozado. Y evitar métodos de cocción que superen temperatura de 100° C, siendo ideal la cocción al vapor.

3. Tomar al menos tres piezas de fruta al día: la ingesta de fruta facilita el aporte de sustancias reguladoras, agua, vitaminas y minerales, así como un aporte de fibra que aumenta la sensación de saciedad.

4. Comer verduras y hortalizas al menos dos veces al día: una de las tomas debe realizarse preferentemente en crudo, por ejemplo a partir del consumo de ensaladas.

5. Consumir legumbres al menos dos veces por semana: ya que favorece una dieta con alto contenido nutritivo, baja en grasas y rica en fibra.

6. Ingerir de forma diaria cereales y sus derivados de forma controlada y preferentemente sin gluten e integrales.

7. Reducir el consumo de carnes rojas a menos de dos veces por semana: priorizar pescados y aves orgánicas.

8. Consumir hasta 1 huevo por día.

9. Consumir frutos secos y sus derivados como leches (leche de almendras, leche de castañas de caju, leche de coco, ect.), yogures y quesos.

10. Utilizar fundamentalmente aceite de oliva virgen, preferentemente crudo y evitar la cocción de los mismos.

11. Beber al menos dos litros de agua al día: su ingesta diaria facilita tanto la eliminación de las sustancias tóxicas producidas por el organismo durante el día.

12. Reducir la ingesta calórica sin valor nutritivo: prescindiendo del consumo de refrescos carbonatados y bebidas alcohólicas de alta graduación.

13. Evitar el consumo de alimentos elaborados con grasas no saludables como las grasas vegetales, grasas hidrogenadas o grasas trans, presentes por ejemplo en bollería industrial o snacks.

14. Evitar el consumo excesivo de sal en las comidas, así como a tomar alimentos procesados con un alto contenido sódico, como las carnes procesadas o embutidos.

15. Sumar a las cocciones condimentos en hierbas y especias, como el estragón, pimienta, hierbas aromáticas, tomillo, orégano.