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Cambio climático pone en riesgo la biodiversidad de la Puna por degradación de pastizales

Investigadores de Perú, Estados Unidos, Argentina y Chile evalúan las herramientas posibles para hacer frente a la situación.

Martes 19 de Marzo, 2019
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Cambio climático pone en riesgo la biodiversidad de la Puna por degradación de pastizales
(Foto: iStock)
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En el Perú, 16 de las 76 áreas naturales protegidas (ANP) del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sinanpe) se encuentran en la ecorregión Puna, un área dominada por ecosistemas de pastizales y donde viven diversas especies animales como los herbívoros silvestres (vicuñas, venados, guanacos) y el ganado de los pobladores de zona, quienes obtienen una parte importante de sus ingresos por esta actividad.

Frente al mal manejo de los pastizales y el impacto del cambio climático, científicos de Perú y de otros países se encuentran desde el lunes 19 en el Congreso de Ecosistemas Altoandinos de Puna 2019, analizan alternativas y propuestas sostenibles para hacer frente a la degradación de pastizales de la Puna, ecorregión donde se encuentra la mayor área dedicada a la ganadería., por efecto del cambio climático y que amenaza a la biodiversidad. Asimismo, para el uso y recuperación de praderas nativas, de tal manera que permita su conservación y generar beneficios a la población.

Los especialistas evaluarán las propuestas para el buen manejo de pastizales en el Perú, pues el cambio climático entre otros factores aumenta la aridez y degradación de estas zonas, impactando negativamente en la producción y la biodiversidad.

Este encuentro reúne expertos de la Universidad de Texas, de la Universidad Estatal de Colorado, Universidad Nacional del Sur de Argentina, entre otros, quienes abordarán la gestión efectiva de estos ecosistemas mediante el mapeo de ecosistemas, evaluación de salud de pastizales, gestión de áreas naturales, monitoreo y modelamiento de ecosistemas de pastizales.

El evento es organizado por la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), a través del Laboratorio de Ecología y Utilización de Pastizales (LEUP), y el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), con el apoyo del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y de Innovación Tecnológica (Fondecyt) y se desarrollará hasta el viernes 22 de marzo.

Entre las áreas naturales protegidas con ecosistemas de pastizales altoandinos están considerados 16 zonas tales entre los que se encuentran: Refugio de Vida Silvestre Bosques Nublados de Udima, Reserva Nacional de Pampa Galeras Bárbara D’achille, Parque Nacional del Río Abiseo, Santuario Nacional Tabaconas Namballe, Santuario Nacional de Ampay, Reserva Nacional de Junín, Reserva Nacional de Calipuy, Santuario Histórico de la Pampa de Ayacucho, entre otras.

Al respecto, Javier Ñaupari, investigador de la Universidad Nacional Agraria La Molina, afirmó que este tema es importante porque en la ecorregión Puna se encuentra el 80 por ciento de la ganadería nacional, por lo que urge hallar soluciones a este problema.

El especialista sostuvo que el cambio climático, que se manifiesta con una mayor temperatura, reduce las áreas de pastoreo en la región Puna, también, debido a la disminución de los pajonales. También afecta la calidad de los pastos (degradación).

El Perú tiene el 70 % de los glaciales tropicales del mundo y las poblaciones de la costa dependen de esas aguas. A la fecha se han reducido el 37 % de los glaciales tropicales, esto por el calentamiento global y el mal manejo de los pastizales, eso generaría una considerable disminución de la cantidad y calidad del agua.

Cabe señalar que el 43 % de la demanda nacional de carne y el 23 % de la demanda de leche que proviene de las zonas andinas de nuestro país estarían en riesgo pues, se sabe que de los 14 millones de hectáreas de terreno donde crece pasto que sirve como alimento para el ganado en las zonas altoandinas, el 60 % se encuentra en proceso de degradación.

El cambio climático afecta también en la reducción de las lluvias, disminuyendo la cobertura vegetal de los sueños, lo que provoca mayor erosión. “La calidad del agua disminuye y eso redunda en la fauna silvestre y en la ganadería”, sostuvo Ñaupari.

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