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Los mitos y realidades sobre las enfermedades hepáticas

Lunes 12 de Agosto, 2019
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Los mitos y realidades sobre las enfermedades hepáticas
(Foto: iStock)
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El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano, ya que se encarga de limpiar y procesar las toxinas que viajan por nuestro sistema circulatorio y es el encargado de producir proteínas importantes para la sangre, y también la bilis, que es necesaria para la función digestiva.

Generalmente el hígado empieza a fallar por malos hábitos relacionados con la alimentación, que pueden dar lugar a enfermedades como el hígado graso y la cirrosis, explicó a Perú21 Martín Tagle Arróspide, gastroenterólogo de la clínica Anglo Americana.

Estas enfermedades hepáticas son asintomáticas y, aunque en ciertos casos un hígado inflamado puede producir malestar, generalmente no presenta dolor, precisó el especialista.

Sobre las enfermedades relacionadas a este órgano se tejen muchos mitos. Por ese motivo el experto aclaró que sentir la boca amarga, tener las manos peladas o manchas en la piel no son indicativos de una enfermedad hepática.

“La acidez, vinagrera o digestión lenta no son síntomas de un hígado enfermo. Pueden pasar muchos años y uno no sabe que está mal hasta que se hace análisis de sangre y descubre alguna alteración”, sostuvo.

El médico señaló que el síntoma más común de la enfermedad hepática es el cansancio sin explicación, así como la picazón del cuerpo generalizada, la orina oscura o el color amarillento en los ojos, aunque este último síntoma también podría revelar otras enfermedades.

Por otro lado, el hígado graso se presenta cuando las células de este órgano se llenan de grasa y es más frecuente entre personas con sobrepeso y en diabéticos.

“Esta enfermedad es muy peligrosa, pues en el 15% de casos puede evolucionar a una cirrosis hepática, un mal crónico que avanza lentamente y puede desarrollar ascitis (acumulación de líquido en el abdomen), várices en el esófago o alteraciones cerebrales porque el hígado pierde la capacidad de filtrar las toxinas bacterianas, que llegan al cerebro y lo intoxican”, mencionó.

Tagle advirtió que una cirrosis avanzada puede derivar también en cáncer de hígado. “Por eso cualquier anormalidad del hígado debe ser tomada en cuenta desde el primer momento”, dijo.

Por otra parte, el hígado tiene la capacidad de regenerarse. Esto quiere decir que un hígado graso puede ser reversible si el paciente cambia sus malos hábitos alimenticios y deja de lado el sedentarismo.

Asimismo, descartó que no hay pastillas, ni hierbas que revierta la situación de un hígado graso. “No hay ningún medicamento contra el hígado graso. Todas esas hierbas, pastillas, preparados o tónicos hepatoprotectores que dicen que curan el hígado graso son falsos. Lo único cierto para sanar el hígado es bajar de peso, comer sanamente y hacer ejercicio”, remarcó.

También refirió que no hay ningún alimento que haga daño al hígado. “Ni la palta, ni el huevo, ni el chocolate, ni las grasas dañan este órgano. Eso es un mito. Lo que sí daña el hígado es el resultado final de una mala alimentación, es decir la sumatoria de años de comer mal”, comentó.

Además dijo que recientes estudios han descubierto que, contrariamente a lo que se creía, el café tiene propiedades antioxidantes y ahora los médicos recomiendan a los pacientes con enfermedades hepáticas crónicas tomar dos o hasta tres tazas al día.

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