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Salud

Bruxismo: ¿Qué es y cuáles son sus causas?

Ni los dientes ni la boca son los culpables de este trastorno, cuyo diagnóstico requiere una visión multidisciplinar

El bruxismo es un hábito que consiste en rechinar, chirriar o apretar los dientes de forma rítmica involuntaria o espasmódica, que ocasiones que los dientes y las articulaciones soporten el efecto de la fuerza muscular, pero también el de la posición de la cabeza, la mandíbula, la columna cervical y vertebral y, según precisó el profesor Tomás Escuin, especialista en Prostodoncia, Disfunción cráneo-temporo-mandibular, Dolor Orofacial y colaborador de Compromiso y Seguridad Dental.

De esta manera, los movimientos mandibulares pueden llevar a un trauma oclusa, como fracturas dentales, necrosis de la pulpa dental, dolores musculares e incluso lesiones de la articulación temporomandibular.

Si bien es un problema bucal, el diagnóstico y el tratamiento del problema no es únicamente del dentista. Su origen multifactorial puede obligar a orientarlo hacia otros especialistas, como pueden ser los fisioterapeutas, los neurólogos, los psiquiatras y psicólogos, los reumatólogos, los otorrinolaringólogos y, a nivel dental, cirujanos maxilofaciales, ortodoncistas, periodoncistas y prostodoncistas.

Según Escuin, las causas del bruxismo son múltiples, y no las generan ni los dientes ni la boca. Por eso colocar aparatos en la boca (férulas) sin prescripción médica puede ayudar a esconder otras patologías más graves que afectan al sistema nervioso, cardiovascular, digestivo y/o respiratorio.

“Su uso estaría indicado cuando, tras una evaluación multifactorial, se aconseja la corrección de situaciones óseo-musculares para equilibrar las tensiones que la musculatura ejerce sobre los dientes y las articulaciones temporomandibulares”, precisa el experto.

De darse el caso, comenta a ABC Escuin, el dentista tendría que controlar esa situación de equilibrio y contacto de los dientes y articulaciones con la férula para que la posición de la cabeza sobre la columna cervical no genere más tensión sobre las estructuras óseas.

“La colocación de férulas precisa un diagnóstico del paciente que no se limita a la boca, así como una historia clínica que permita valorar la evolución y los grados de respuesta que obtiene su tratamiento. Un paciente no dejará de apretar y rechinar porque le coloquemos una férula, generalmente porque la causa no está en sus dientes”, argumenta.

El especialista señala que los ronquidos podrían estar relacionados, en algunos casos, con el bruxismo, pues el ronquido se da por la disminución del paso de aire al ser inhalado y exhalado a través de las vías respiratorias altas.

Los músculos que tapizan las paredes de las vías respiratorias están influenciados, según detalla el especialista, por los músculos masticadores de la mandíbula y, al relajar su tono muscular, pueden colapsar o frenar el paso del aire y producir el ronquido.

Al mismo tiempo los hábitos tóxicos como el tabaco, el alcohol, el sobrepeso y la falta de sueño pueden provocan instantes de bloqueo del paso de aire, que aumentarán el colapso y generarán un reflejo brusco de apertura, agravado si existe reflujo de ácidos gástricos.

La polisomnigrafía es en este caso la prueba más adecuada para el diagnóstico del bruxismo del sueño, pues se controlan parámetros de actividad muscular, ritmo cardíaco o saturación de oxígeno en sangre.

Fuente: ABC.es