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Verdad o mito: ¿Las papitas en bolsa crean adicción?

Estudios en Estados Unidos sostienen que el consumo de alimentos ricos en sal librea la hormona de la felicidad.

Lunes 04 de Marzo, 2019
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Verdad o mito: ¿Las papitas en bolsa crean adicción?
(Foto: iStock)
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Un estudio reciente reveló que los snacks generan una adicción moderada en las personas debido a su alto contenido en sal, grasas y carbohidratos.

Investigaciones previas en Estados Unidos sostienen que el consumo de alimentos ricos en sal liberan las hormonas de la felicidad.

Pero, ¿por qué cuando abrimos una bolsa de papas fritas no somos capaces de comer solo una? Pues, unos investigadores alemanes han dado respuesta a esta pregunta al estudiar la reacción que produce el consumo de este alimento y han podido determinar que la razón por la cual son tan irresistibles no reside solo en el alto contenido en grasa y carbohidratos.

Los científicos realizaron exámenes en ratas de laboratorio para ver qué otros componentes de los snack causaban el efecto adictivo y descubrieron que la reacción es aún mayor a las grasas y los hidratos de carbono antes que a la sal o al glutamato.

Los resultados de las resonancias magnéticas mostraron que los animales alimentados con patatas fritas experimentaban una mayor activación de regiones del cerebro relacionadas con el sistema de recompensa, la ingesta de comida, el sueño y áreas motoras. Estas ratas reaccionaron mucho más que las alimentadas con comida estándar o con la mezcla de grasas y carbohidratos, lo cual demuestra que el efecto adictivo de las patatas fritas no puede explicarse solamente por su contenido calórico, como estudios previos sugerían.

Asimismo, sometieron a las ratas a distintas mezclas de grasa y carbohidratos. Las ratas prefirieron la proporción que contenía un 35 % de grasas y un 50 % de carbohidratos, que es exactamente la que contienen las papitas de bolsa”, señaló el farmacólogo Andreas Hess.

De esta manera, las ratas sometidas a esta mezcla comieron en 10 minutos el doble que sus congéneres, observándose efectos relacionados a la recompensa en sus actividades cerebrales.

“En las personas hemos observado que el cerebro también se activa cuando se comen chips y se produce una pérdida de control. La sensación gratificante de comer chips hace que se quiera seguir comiendo sin parar”, afirma el investigador alemán.

Más información en el video de Deutsche Welle ingresando aquí

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